Shenandoah era un jefe indio; su hija, criada en las montañas, soñaba con el mar azul. Al morir, su padre dijo: «Cayó en las olas, para transformarse en la vela más hermosa del mundo».
El Shenandoah of Sark es mucho más que un velero. Es una valiosa pieza de la historia. Este barco de 55,08 metros de eslora ha acogido a bordo a algunas de las familias más poderosas del mundo y a miembros de la realeza. Es una gloriosa pieza de la historia marítima acerca de cuya belleza no hay discusión alguna.

Esta majestuosa embarcación comenzó su vida en una de las épocas más glamurosas de la historia. Fue encargada por Charles Fahnestock, uno de los banqueros más ricos de Estados Unidos, que la concibió como el lujo definitivo para su jubilación. Planeaba navegar con ella por el Caribe y el Mediterráneo. Fahnestock bautizó el barco como Shenandoah al igual que el caudaloso río de las Montañas Blue Ridge del norte de Virginia.

Según alguna interpretación, es una palabra derivada de la lengua de la tribu nativa americana que habitaba el valle del mismo nombre que significa «hermosa hija de las estrellas«. El nombre está representado por el busto de madera tallada de una mujer nativa americana, ubicado bajo el bauprés del yate.

Como goleta de tres mástiles con velas cangrejas y juanetes, el palo de proa portaba dos velas cuadras sostenidas por vergas sobre su vela mayor de cangreja, mientras que los otros dos mástiles llevaban dos velas triangulares sobre sus respectivas velas mayores. El yate mantuvo este aparejo hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se retiraron las velas altas y pasó a ser una goleta convencional.

El Shenandoah fue construido en 1902 por el astillero estadounidense Townsend & Downey, cerca de Staten Island, Nueva York, bajo los planos del diseñador naval Theodore Ferris. Fue uno de los mayores logros de Ferris y es el único de sus diseños que sigue navegando hoy en día. Fahnestock pidió y recibió un velero de alto rendimiento, pensado para cruceros familiares con lujo y comodidad, pero también capaz de convertirse en una auténtica máquina de carreras en regatas, liderado por una tripulación experta, dejando atrás a toda competencia comparable.

Para lograrlo, al construir el Shenandoah, Ferris se inspiró en las soluciones de uno de los yates más rápidos y famosos del mundo en aquel momento: la famosa goleta Meteor III construida en 1902 en el mismo astillero que el Shenandoah, para uno de sus clientes más ilustres, el emperador alemán y rey de Prusia, el Káiser Guillermo II, amante del mar y la navegación.

En 1905, cuando se retiró, Charles Fahnestock , disfrutó de relajantes cruceros por el Caribe y el Mediterráneo, así como de regatas ocasionales muy competitivas, durante los siguientes siete años. Dondequiera que aparecía, la gente acudía en masa a visitar y curiosear el Shenandoah, embelesada por la belleza y la elegancia de aquel barco en el que su armador, en aquellos años, organizaba lujosas y glamurosas fiestas para sus amigos de la alta sociedad a lo largo de la Costa Azul francesa o la Costa Amalfitana en Italia. El mediterráneo se convirtió en su hogar durante aquella gloriosa época.

En 1909 Fahnestock vendió el Shenandoah a un rico terrateniente y aristócrata alemán, el conde Walter von Bruning, quien lo utilizó principalmente como demostración de estatus social. Lo hizo de todas las maneras posibles: desde amarrar su costoso y elegante yate, al que tras realizarle una perqueña reforma cambió el nombre a Lasca II, en el puerto de Kiel, justo al lado del yate del emperador, el Meteor III, hasta participar con él en regatas para navegantes adinerados con base en la isla británica de Wight.
Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, el Lasca II (Shenandoah ) volvió a cambiar de manos, para infortunio de Von Brunning. Como muchos grandes barcos, fue requisado por la Marina Británica y más tarde pasó a manos de uno de los mayores constructores navales del Reino Unido, Sir John Esplen, quien apreciaba profundamente su belleza única y había confesado estar literalmente enamorado del él.

Esplen le devolvió al yate su nombre original, Shenandoah, instaló dos motores de gasolina como motor auxiliar y añadió dos mayordomos, un mayordomo jefe y dos cocineros a su tripulación de 12 miembros. De ese modo el Shenandoah, como yate de lujo a principios de la década de 1920 del siglo pasado, fue uno de los barcos más atractivos y fotografiados en los elegantes y sofisticados destinos vacacionales de las costas del sur de Gran Bretaña.

Más tarde perteneció durante un corto espacio de tiempo al milonario británico, Godfrey Herbert Joseph Williams (1875–1949), un terrateniente y magnate del carbón, quien a su vez lo vendió a un extravagante noble italiano, el príncipe Ludovico Potenziani , quien lo rebautizó como Atlantide y lo reformó para añadiéndole más lujo y símbolos de prestigio y riqueza. En el interior del yate se instalaron costosos paneles de madera preciosa tallados a mano.

Sin embargo, Potenciani, alcalde de Roma durante un corto período, no se llevaba bien con el nuevo primer ministro italiano y líder fascista, Benito Mussolini. Su abierta oposición al fascismo y a Mussolini provocó que el noble pronto tuviera que exiliarse de Italia, y su fabuloso yate, amarrado en Nápoles en 1929, fue descubierto por un rico navegante, filántropo y famoso escultor danés, el conde Viggo Jarl , quien se ofreció a comprárselo.
En los años posteriores, Jarl gastó una pequeña fortuna en el mantenimiento y revisión del yate, en el que instaló dos nuevos motores diésel reemplazando así los anteriores de gasolina, y por primera vez desde su construcción en 1902, en el Atlantide, como se llamaba entonces el barco, instaló una instalación eléctrica completa, incluyendo la iluminación.

Durante la mayor parte del tiempo que estuvo bajo la propiedad del conde Jarl, el yate estuvo anclado en Cannes, en la Costa Azul, desde donde el noble y artista danés solía embarcarlo en largos y aventureros cruceros. Emprendió numerosas aventuras. De este modo, a bordo del Atlantide , Jarl navegó por el archipiélago griego en los mares Jónico y Egeo, cruzó todo el Mediterráneo, navegó por el Mar Rojo al este y virando más tarde al oeste, cruzando el Océano Atlántico hacia el Caribe, las Antillas, Colombia.
A través del Canal de Panamá, el yate cruzó el Pacífico y navegó por hasta Hawái, para luego regresar a las costas de Sudamérica. Su espíritu aventurero impulsó al noble danés a llevar su hermoso barco a lo largo del río más caudaloso del mundo, el Amazonas, y a recorrer una ruta de unas 500 millas desde su desembocadura en el Atlántico, hasta un lugar en la selva brasileña donde la exuberante vegetación y los imponentes árboles que dominaban el río presentaban un obstáculo insalvable para los mástiles del Atlántide. Jarl decidió dejar seguir navegando por el Amazonas debido a los cocodrilos y anacondas que nadaban en masa las aguas.

Durante la Segunda Guerra Mundial Jarl escondió el barco en el norte de Europa. Retiró los motores y desarboló el yate para evitar que fuera utilizado por los nazis, frustrando también el supuesto interés de Hermann Göring en apropiarse de un yate tan icónico.
Tras la guerra, los motores y mástiles fueron reinstalados. Fue entonces cuando se modificó su aparejo y se retiraron las velas altas, pasando de ser una goleta de tres mástiles con juanetes a estar equipado un aparejo tipo Bermuda. El barco fue restaurado y Jarl lo puso a disposición de la Universidad de Copenhague para realizar una expedición oceanográfica de diez meses, con todos los gastos pagados.
Esta expedición, liderada por el Dr. Anton Bruun, se dirigió a las aguas tropicales a lo largo de la costa oeste africana y se conoció como la expedición Atlantide. Preparar el barco para la expedición fue difícil inmediatamente después de la guerra y el equipo tuvo que ser prestado de aquí y allá. Los cables para las redes de arrastre se obtuvieron en Inglaterra, donde habían servido como cables de anclaje para dirigibles durante la guerra. Como cortesía a cambio de este favor, así como del permiso de la Armada Británica para navegar en alta mar inmediatamente después de la guerra, se invitó a un zoólogo británico a unirse a la expedición, Francis C. Fraser, quien más tarde se convirtió en director del Museo Británico de Historia Natural. Los otros científicos a bordo, además de Fraser y Bruun, fueron Torben Wolff y Jørgen Knudsen.

La expedición partió de Copenhague el 3 de octubre de 1945. El trabajo científico comenzó en las Islas de Cabo Verde, a las que se llegó el 8 de diciembre. La mayor parte del trabajo se realizó en la zona epipelágica (entre 15 y 150 m) a lo largo de la costa entre Dakar al norte y Luanda, Angola, al sur y remontó los ríos Congo y Níger. El Atlantide regresó a Copenhague el 17 de junio de 1946. La expedición produjo una gran cantidad de nuevos conocimientos sobre la oceanografía y la vida marina en una parte del océano que anteriormente había sido muy poco estudiada. Los resultados científicos se publicaron conjuntamente por el Museo Zoológico de Copenhague y el Museo Británico de Historia Natural en 14 volúmenes de los Atlantide Reports, el último volumen publicado en 1993.
A lo largo de los años, Shenandoah recibió a numerosos invitados, especialmente miembros de la aristocracia europea. A bordo estuvieron el rey Christian y la reina Alexandrine de Dinamarca, el rey Umberto de Italia, Balduino —entonces joven rey de Bélgica—, su padre el exrey Leopoldo, y los duques de Windsor. El duque, que había abdicado años antes, quedó tan impresionado que comentó: «Ojalá pudiera permitirme comprar este barco». I
Tras la crisis económica de posguerra, el conde Viggo Jarl se vio obligado a vender el barco, y durante un tiempo su propiedad fue un misterio. En 1952, el buque pasó a la Compañía de Navegación San Agustín y, al parecer, se empleó en operaciones bastante peculiares en Centroamérica, rumores —nunca confrimados— de que fue utilizado para el contrabando de armas, drogas y otras mercancías ilegales en América y el Caribe. Posteriormente fue. parar a manos de un empresario estadounidense llamado Julius Fleischman.

A mediados de los años cincuenta regresó a Cannes, donde un banquero llamado Travers solía recibir invitados a bordo, aunque se rumoreaba extraoficialmente que el verdadero propietario del barco era un conocido editor estadounidense. En 1962 el barco fue confiscado por el gobierno francés por un escándalo fiscal –probablemente algún problema de aduanas– , y durante diez años el Atlantide quedó abandonado. Languideció en un amarre, inservible, hasta que fue avistado por un empresario franco-italiano y adinerado, el industrial francés barón Marcel Bich, quien habia amasado una fortuna fabricando los bolígrafos y encendedores BIC que todos conocemos . Tras dos años de duras negociaciones con el gobierno francés, logró comprarlo. Bich lo rebautizó de nuevo como Shenandoah y dirigió una restauración completa siguiendo los planos originales de Theodore Ferris.

Lo sometió a una necesaria revisión general, salvándolo de la destrucción que lo amenazaba debido a años de abandono. En el astillero, el yate fue desmantelado por completo. El casco fue decapado, las sentinas y mamparos pintados, los paneles interiores desmontados y barnizados, y se añadió aislamiento de corcho. Recuperó su aparejo original —aunque con mástiles acortados—, recibió nuevas velas de Dacron y motores diésel modernos. El Shenandoah recuperó su estado original, tal como se encontraba cuando fue construido según los diseños originales de Theodore Ferris en Nueva York en 1902.
Durante los siguientes 14 años, el barón Bich utilizó el Shenadoah exclusivamente como yate para su familia y amigos más cercanos, procurando mantener el barco y a sus pasajeros alejados de la atención de los medios de comunicación y del público curioso. Como apasionado de la vela, Bich también utilizó el Shenadoah como base para el equipo francés de regatistas que participó en las regatas de la Copa América de 1970 y 1974 en el puerto de Newport, Rhode Island.
Durante sus estancias en EE. UU., Bich recibió a sus amigos más cercanos, miembros del cuerpo diplomático y algunas figuras famosas como Caroline Kennedy , hija del asesinado presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy. A principios de los ochenta, François , hijo de Bich, empezó a alquilar el yate y el público en general pudo echar un vistazo al yate gracias a que el atractivo y antiguo velero sirvió como escenario para una sesión de fotos de la revista «Vogue»»». En 1983, mientras el yate estaba amarrado en el puerto deportivo de Cannes, el famoso roquero Rod Stewart grabó el vídeo de su canción «What Am I Gonna Do» .
El Shenandoah cambió de manos de nuevo en 1986 y acabó en manos del empresario suizo Phillip Bommer, empresario e inversor suizo con sede en Montreux, quien no escatimó en gastos para seguir invirtiendo en revisiones y el costoso mantenimiento de la goleta que había visto por primera vez a los trece años. Llevó el barco a Aukland, Nueva Zelanda, a los astilleros McMullen&Wing para someterlo a una costosísima revisión general donde, entre otras reparaciones, se reemplazó la mayor parte del casco original remachado.
Tras miles de horas de minucioso trabajo por parte de maestros y artesanos de primera línea, el viejo velero volvió a brillar y regresó al mar con toda su belleza y opulencia. Esta obra fue tan impresionante y exitosa que la revisión general del Shenandoah fue premiada en 1996 por la prestigiosa revista ShowBoat International como la mejor restauración de un yate clásico de ese año.

Durante su propiedad, basó el Shenandoah en el Caribe, donde lo llevó en aventuras personales, y más tarde lo trasladó al sudeste asiático, ofreciéndolo para charter (alquiler) principalmente en el Mediterráneo. Durante los años bajo su propiedad, el Shenandoah atraía la atención dondequiera que aparecía, y aquellos que tenían la suerte de tener suficiente dinero para alquilarlo para cruceros hablaban de él con deleite como un hotel flotante de lujo de cinco estrellas.

Mantuvo la propiedad hasta alrededor del año 2000 tras lograr su sueño de rescatar el barco y regresar a Nueva Zelanda para la regata de la Copa América en 2000. También compitió en la regata de superyates Millennium Cup, donde fue todo un éxito, incluso entre una plétora de los últimos y mejores superyates de la flota mundial.
En 2001, el Shenandoah compitió en la Regata del Jubileo de la Copa América, con sede en Cowes, en la Isla de Wight, esta celebración conmemoró el 150.º aniversario de la regata de vela más antigua del mundo. La regata, una clásica competición alrededor de la isla, replicaba la original que tuvo lugar el 22 de agosto de 1851.

Mientras tanto, Bommer vendió el yate a un industrial italiano, Francesco Micheli, quien en una entrevista a «Il Giornale», en 2006, declaró: «Estaba paseando por el puerto de Auckland, lo vi y lo compré, seducido por su belleza y su historia. Lo convertí en mi hogar junto al mar, llevé allí mis juguetes: libros, discos, cuadros —tres Ballas, un magnífico Picasso— y mi piano, un Steinway. Porque Renzo Piano tiene razón: un barco es una caja de resonancia. Y este lo es aún más: a bordo, el piano interactúa con el entorno, emitiendo sonidos que no encontraría en casa(…)De hecho, tocar en un barco es la cumbre del placer. Por la belleza del objeto, el velero, y porque estás en el mar. Para mí, no es un pasatiempo de fin de semana, es exploración, aventura. Es la encantadora locura del Capitán Nemo y los lugares extraordinarios a los que te lleva: a todo esto, la música añade una emoción muy fuerte». Fue Micheli quien registró el barco en la isla de Sark dándole el nombre Shenandoah of Sark

Durante todo ese tiempo, el Shenandoah ha recibido un mantenimiento y una revisión cuidadosos y regulares, de modo que incluso hoy, 123 años después de su primera salida al mar desde la grada del astillero de Nueva York, esta belleza se mantiene en óptimas condiciones. La goleta de tres mástiles tiene 55 metros de eslora y 8,3 metros de manga, con un calado de 4,54 metros. Propulsado por dos motores diésel Lugger, que lo impulsan a una velocidad de crucero de 9 nudos Este yate de 178 toneladas brutas de desplazamiento, tiene una autonomía de 17 días y puede navegar un máximo de 3.250 millas a motor sin repostar.

A vela el Shenandoah es significativamente más rápido y, con viento favorable, puede alcanzar más de 20 nudos. Un máximo de 11 pasajeros pueden disfrutar de su lujoso interior, de diseño clásico y estilo art déco, que normalmente está a cargo de 14 tripulantes, aunque durante las regatas competitivas, el número de tripulantes asciende a 20. Aunque se trata de un velero clásico, el barco está equipado con electrónica, navegación y tecnología de comunicación de vanguardia, así como con instalaciones de entretenimiento para los pasajeros.

El Voile de Saint-Tropez de 2022 el capitán del Shenandoah, Russell Potter, tuvo la oportunidad de formar un equipo de regatas profesional. El esfuerzo valió la pena, ya que el yate se alzó con el Trofeo Rolex de 2022, su primera victoria en una regata. El Shenandoah ha competido en Turquía, Israel, Grecia y Croacia,

En 2021 Micheli puso a la venta el Shenandoah. El barco,disponible para chárter, fue puesto a la venta por Mediterranean Yachts por 7,8 millones de euros. Michel explicó el motivo. «El mundo que veía navegando ha cambiado (…) ha perdido su magia. Hoy en día, prefiero navegar por el Mediterráneo en un barco más pequeño, el de mi hijo, que es menos exigente que una goleta como el Shenandoah y no requiere los altos costes de este último (tiene una tripulación de doce personas), que no se justifican para la navegación costera en el Mediterráneo»
No me importaría sonar con ser el armador del Shenandoah al menos el tiempo suficiente como par aprender a tocar el piano. Mientras tanto, seguiremos disfrutando de las fotos y las historias que nos regala este barco con vida propia y una larga historia de secretos y vidas.
SY Shenandoah of Sark

Tipo: Goleta de gavia cangreja de 3 mástilesDimensiones:
Eslora total: 54.35 m
Eslora de flotación: 32.63 m
Manga: 8.28 m
Calado: 4.65 m
Tonelaje bruto: 178 t
b 1902
Restaurado en: 1995-1996
Reacondicionamientos: 2004, 2009, 2016, 2019
Astillero: Townsend & Downey
Arquitecto naval: Theodore E. Ferris
Diseño interior: Martin Francis Design
Diseño exterior: Theodore E. Ferris
Construcción: acero
Para saber más:
Shenandoah: https://syshenandoah.com/
Superyacht Times: https://www.superyachttimes.com/yacht-news/history-of-the-sailing-yacht-shenandoah-of-sark
Mc mullen & wing: https://www.mcmullenandwing.com/1996-shenandoah-refit

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